Reflexiones De Un Prisionero Sobre La Muerte
La muerte penetra nuestras vidas. Es el cese constante de lo que es, para dar lugar a lo que puede ser, durante ese próximo momento fugaz.

Este momento, el de ahora mismo mientras lees esto, es tanto un nacimiento como una muerte, algo completamente nuevo que nunca existió antes, y que en el mismo instante, se ha ido para siempre.
~ Ross Ulbricht
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El futuro de Ross Ulbricht cambió drásticamente cuando fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional, por blanqueo de capitales, hackeo de ordenadores y conspiración por tráfico de narcóticos.
En un artículo reciente, compartió sus reflexiones sobre la muerte, desde un punto de vista único:
Reflexiones De Un Prisionero Sobre La Muerte
A los 29 años, mi propia muerte siempre había sido una abstracción, algo lejano en el futuro. Ahora es una realidad.
Mientras miraba las paredes y las barras de mi celda, una voz en mi cabeza me dijo: “Esto es todo. Esto es todo hasta que mueras.” Lamenté la muerte de mi futuro. Lamenté la muerte de mi libertad.
Le temo a la muerte. Le temo tanto que ni siquiera quiero pensar en ella o reconocerla.
Finjo que tengo todo el tiempo del mundo, que los días seguirán llegando y pasando como siempre lo han hecho.
La mayoría de la gente no se prepara para ese día. No queremos pensar en eso. Nos aferramos a la vida hasta que estamos demasiado débiles para aguantar.
Pero ir a la cárcel cambió todo para mí. De repente, los días no seguían yendo y pasando, no como solían hacerlo.
La cárcel es una especie de una vida futura. Mi vida anterior, mi vida en libertad, se siente ahora como un sueño lejano. Mis recuerdos de antes de la cárcel ni siquiera se sienten como recuerdos míos.
Pero no estoy muerto. He muerto sin morir, y al pasar por esta experiencia, me he liberado de la ilusión de que mis días son abundantes.
La vida es realmente corta. Ahora lo entiendo. Cada día que paso en esta celda es un día perdido, un día muerto. En mi mente, avanzo rápidamente los años y décadas que me esperan hasta el día en que respire por última vez.
Pero luego, regreso al momento presente. El presente siempre se reafirma — no importa cuánto me resista o lo ignore.
Y, el momento presente es una forma de muerte porque cada momento muere en el instante en que surge.
Este momento, el de ahora mismo mientras lees esto, es tanto un nacimiento como una muerte, algo completamente nuevo que nunca existió antes, y que en el mismo instante, se ha ido para siempre.
En ese sentido, ya he muerto innumerables veces.
Dónde está el niño que jugaba en el jardín con su perro y quería comer cereal en lugar de espinacas? Está muerto y no hay forma de recuperarlo.
Dónde está el adolescente inseguro? Está muerto.
Dónde está adulto joven con demasiada confianza? Está muerto.
La persona que escribió estas palabras hace un momento? También está muerta.
Y la persona que las leyó? También se ha ido para siempre.
La muerte penetra nuestras vidas. Es el cese constante de lo que es, para dar lugar a lo que puede ser, durante ese próximo momento fugaz.
Marco Aurelio, el emperador romano y filósofo estoico, escribió:
“Piensa que estás muerto. Ya has vivido tu vida. Ahora aprovecha lo que te queda de ella y vívela como se debería.”
Nadie sale vivo. Al final, te meten en un hoyo en el suelo y te echan tierra a la cara.
Entonces, la pregunta que debes enfrentar es: “Ahora qué?”
Vivirás este día como si la vida fuera algo que pudieras dar por sentado?
Perderás tu vida aburriéndote y siendo cínico?
Nunca supe lo preciosa que es la vida hasta que la perdí.
Cuando me tomo un momento para reflexionar sobre mi vida, el mundo, el universo, estoy profundamente agradecido por lo poco que me queda. Estoy agradecido por este mismo momento.
La muerte viene pronto — te lo aseguro. Y en mil años (probablemente mucho antes) todos tus problemas serán menos que insignificantes; serán olvidados. Todo lo que sabes se borrará.
Entiende esto. Deja que te moleste. Deja que perturbe las ilusiones egocéntricas en las que vives. Estás muerto. Ahora que? Eso depende de ti.
Al estar muerto, no hay nada que perder.
Al estar muerto, no hay nada que temer.
Incluso (quizás especialmente) para alguien condenado a morir en una celda, eso se siente un poco como libertad.
~ El Griego Estoico
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