¿Por qué ya no toleramos la contradicción?
Seis paradojas que el algoritmo no quiere que entiendas.
¿Has notado que ya nadie dice ‘no sé’? Todo es certeza. Todo es absoluto. Todo es blanco o negro.
En política. En redes sociales. En discusiones de familia. En debates sobre cualquier cosa, desde la crianza de los hijos hasta el precio del aguacate.
Los humanos siempre hemos sido capaces de fanatismo, de certezas rígidas, de dividir el mundo en nosotros y ellos. Eso no ha cambiado...
Lo que cambió es que en redes sociales, la certeza absoluta es recompensada. El algoritmo premia la fricción, premia el extremo. Y nada genera más fricción que una opinión absoluta y sin dudas.
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Un influencer de fitness que dice: “Despertarse a las 5am. Correr una hora. Ayunar hasta las 2pm. ESO ES LO QUE HACEN LOS GANADORES” recibirá miles de likes.
Alguien que dice: “Depende de tu cuerpo, tu trabajo, tu vida - lo que funciona para uno no funciona para todos” será ignorado.
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Un post que dice: “Los carbohidratos son veneno” se comparte más que uno que explica la diferencia entre tipos de carbohidratos y contextos metabólicos.
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“Corta a las personas tóxicas de tu vida. Sin excepciones.” Millones de vistas. “Las relaciones son complicadas, a veces vale la pena trabajar en ellas, a veces no.” Silencio.
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“Renuncia a tu trabajo y sigue tu pasión.” Viral. “Tal vez puedas construir algo mientras mantienes estabilidad.” Aburrido.
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Lo sutil y lo detallado no venden. La duda no es contenido. Y así, poco a poco, hemos entrenado nuestro cerebro para buscar certezas absolutas y simples.
Que si no puedes resumir tu postura en una frase contundente, ya no me interesas.
Heráclito, un influyente filósofo presocrático griego, no pensaba así. Para él, el universo no funcionaba a pesar de sus contradicciones, sino gracias a ellas. El día necesita la noche. La vida necesita la muerte. La tensión entre opuestos es normal - es parte de cómo funciona el mundo.
Pero nosotros hemos olvidado cómo sostener dos cosas a la vez. Hemos olvidado como vivir con las contradicciones. Y esto es falta de madurez.
Estas son seis tensiones que las personas maduras han aprendido a habitar sin tener que resolverlas:
Seis paradojas que el algoritmo no quiere que entiendas
1. Puedes sentir rabia y controlar tu respuesta.
La ira es inevitable, y no es el problema en sí.
Séneca lo sabía: la ira es una locura breve. Pero la clave está en esa palabra: breve. Puedes dejar que pase por ti sin que te arrastre. Puedes estar furioso y, al mismo tiempo, elegir no destruir nada.
Sentir intensamente y actuar con calma no son opuestos. Son la misma madurez.
2. Puedes tener confianza en ti mismo y admitir que no sabes.
¿Quieres sentir seguridad a través de tener todas las respuestas? ¿o a través de no necesitar tener todas las respuestas?
Decir “no sé” no es debilidad. Es la diferencia entre alguien que finge y alguien que piensa. Los más seguros de sí mismos son, paradójicamente, los más cómodos con la incertidumbre.
3. Puedes exigir responsabilidad y creer en alguien.
Esta es difícil. Porque parece que tienes que elegir: o confías en la persona, o le pones límites.
Pero los mejores maestros, los mejores padres, los mejores amigos, saben hacer las dos cosas. Dicen: “Espero más de ti porque creo en ti.” No a pesar de. Porque.
Si solo exiges, aplastas. Si solo crees, te engañas.
4. Puedes confiar en tu intuición y verificar los hechos.
El instinto existe por algo. Miles de años de evolución te dieron la capacidad de sentir que algo no está bien antes de poder explicar por qué.
Pero el instinto también se equivoca. También carga sesgos, miedos, irracionalidad.
¿Por qué hay que elegir entre el corazón y los datos? ¿Por qué no escuchar a los dos? Primero siento. Luego verifico. Y si no coinciden, investigo por qué.
5. Puedes tener opiniones firmes y estar abierto a cambiarlas.
Las personas más interesantes que conozco tienen convicciones fuertes, pero sin aferrarse a ellas.
Saben lo que creen. Lo defienden. Y al mismo tiempo, están dispuestas a decir: “Nunca lo había visto así. Déjame pensarlo.”
Creemos que la rigidez es señal de fuerza, pero muchas veces es señal de miedo.
6. Puedes tener compasión y ser firme.
Los mejores líderes - de equipos, de familias, de sí mismos - saben decir cosas difíciles sin perder la ternura. Saben que a veces el amor exige incomodidad. Que la compasión y la exigencia pueden vivir en la misma oración.
Ser solo amable es evitar. Ser solo firme es dañar.
El problema de nuestro tiempo
Hemos perdido la capacidad de decir: “Esto es verdad, y esto también.”
Nos han entrenado para elegir bandos. Para simplificar, para reducir la complejidad del mundo a opciones de menú. A o B. Like o unfollow. Amigo o enemigo.
Pero la vida no funciona así…
Puedes amar a alguien y necesitar distancia. Puedes estar orgulloso de algo y saber que podrías haberlo hecho mejor. Puedes creer en una causa y criticar sus excesos.
La madurez emocional es vivir con la paradoja y aprender a habitar ambos lados.
Heráclito tenía razón. El río fluye porque sus orillas lo contienen. La música existe porque hay silencio entre las notas. La vida tiene sentido porque tiene fin.
Las contradicciones son características, no son errores del sistema.


