Nunca satisfecho
El deseo corre más rápido que la satisfacción.
“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.”
~ Epícuro
—
Lo hiciste. Lograste esa meta que te habías propuesto hace rato. Uff, qué satisfacción. Qué calma.
Pero antes de que el logro aterrice…ya quieres otra cosa. Otra meta. Otra versión de ti.
El deseo corre más rápido que la satisfacción. No espera. No celebra. Ya se fue corriendo.
Y tú corres detrás. Otra vez. Como siempre.
¿Y el presente? Eso ya pierde peso. Ya no vives en la realidad. Vives en transición…siempre hacia otro lado. Siempre en camino a una versión de tu vida que todavía no existe.
Tu vida se vuelve comparación en lugar de experiencia.
Miras lo que tienes y lo mides contra lo que falta. Miras lo que lograste y lo mides contra lo que sigue. Miras quién eres y lo mides contra quién podrías ser.
Y si la medida es siempre lo que falta, lo que tienes no cuenta. Todo es temporal. Nada alcanza. Nada dura.
Así vive mucha gente. Persiguiendo. Llegando. Persiguiendo otra vez. Hasta que un día se dan cuenta que pasaron años corriendo y nunca se detuvieron a mirar alrededor.
El deseo siempre corre más rápido. Eso no va a cambiar.
La pregunta es si puedes dejar de correr detrás de él por un ratito…solo para ver dónde estás parado. Solo para sentir el piso debajo de tus pies.
