No “Mereces” Ser Feliz
Una de las falsedades más repetidas de nuestra época.
Los únicos que son felices son los que tienen sus mentes fijas en algún objeto que no sea su propia felicidad.
~ John Stuart Mill
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No mereces ser feliz. El universo no te debe nada, tampoco hay una cantidad justa de felicidad a la que tengas derecho.
Una de las falsedades más repetidas de nuestra época es que todos deberíamos ser felices, todo el tiempo.
Esto se manifiesta en varias idea de “merecer ser feliz”:
Nuestro matrimonio debe ser una luna de miel constante.
Nuestro trabajo debe dar significado a nuestra vida todos los días.
Nuestros amigos nos tienen que tratar bien y adorarnos, siempre.
Nuestros días tienen que ser libres de dolor o aburrimiento.
Sin embargo, una vida llena de felicidad no sólo es imposible, sino también insípida y monótona.
Nuestra naturaleza humana es compleja. Nuestras vidas son tanto cómicas como trágicas, tan aburridas como profundas, tan felices como dolorosas.
Para los antiguos filósofos griegos, como Platón, Aristóteles y los estoicos, la felicidad no era algo a lo que tuvieras derecho, sino que habías que trabajar mucho para conseguirla.
Y conseguirla exige un gran autocontrol, autoconocimiento y disciplina.
“Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.”
~ Aristóteles
Y, de hecho, la felicidad no es el objetivo final, sino sólo un resultado de tus grandes esfuerzos: el viaje es lo que importa.
FELICIDAD MODERNA
En nuestra época, los medios de comunicación y las redes sociales han vinculado tu felicidad a la idea de que tienes que consumir o proyectar algo, convirtiendo la felicidad en un objetivo extrínseco.
Prende la televisión o entra en las redes sociales — es absolutamente evidente.
Comprar un auto, una crema corporal, un champú, un juguete te hace feliz, nos dicen.
Visitar los lugares exóticos donde viven tus influencers favoritos te hace feliz, nos dicen.
Y, por supuesto, nos dicen que nos merecemos ser felices por las cosas que compramos y las experiencias que tenemos.
Pero, aunque nos sintamos bien al oírlo, es una mentira. En realidad, no merecemos ser felices.
LA VANIDAD DE LA FRASE “MEREZCO SER FELIZ”
Creer que mereces ser feliz puede ser una idea peligrosa.
Cuando creemos que tenemos derecho a la felicidad, tendemos a descartar cualquier cosa que no contribuya a ella. Esto hace que evitemos los momentos difíciles y retadores, como una conversación difícil con un amigo o estar al lado de un familiar en sus últimos momentos.
Esta mentalidad nos puede convertir en narcisistas egocéntricos.
Obsesionarse con el “amor propio” y con nuestra propia felicidad ignora inevitablemente a las otras personas y las comunidades que nos rodean.
Y nos impide ver la verdad: que nuestra vida no sólo se trata de felicidad. Se trata de relaciones complejas, de hacer sacrificios, de superar retos y de encontrar un significado.
Esos elementos pueden darnos eventualmente la felicidad, pero la felicidad no es el objetivo en sí.
LAS COSAS MÁS VALIOSAS DE LA VIDA
De hecho, las cosas más significativas y valiosas de la vida son las que tienen poco que ver con la felicidad como se define hoy en día:
Cuando consuelas a un amigo que ha perdido a su madre….
Cuando sacrificas tu tiempo libre para proveer para tu familia…
Cuando haces ejercicio y comes bien para maximizar tus posibilidades de vivir una vida larga…
Cuando le das a tu hijo tu chaqueta para que se abrigue…
Cuando dejas una reunión importante de trabajo para llevar a tu padre al médico…
Los seres humanos encontramos el sentido, y eventualmente la felicidad, a través de actos de servicio hacia los demás.
Olvídate de merecer la felicidad. Encuentra las fuentes de significado en tu vida y céntrate en ellas cada día.
~ El Griego Estoico
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