Nada te está sucediendo
La diferencia entre "me pasó" y "pasó".
Cuando algo malo nos pasa, la mente hace algo curioso: construye una narrativa. Y en esa narrativa, nosotros somos el protagonista — y también la víctima.
El jefe que me criticó injustamente. El vuelo que se canceló justo cuando más lo necesitaba. La persona que me dejó cuando más vulnerable estaba.
El lenguaje lo dice claro: me pasó. A mí.
Ese “me” carga un peso enorme. Convierte cada evento en un ataque personal. El universo tiene una lista negra y mi nombre está subrayado.
Cada vez que me atrapo pensando así, me digo esta frase: “Nada te está sucediendo a ti.”
No se trata de ti. Simplemente sucede que te involucra.

