Más Allá Del Placer: Descubriendo La Fuerza En El Dolor Y La Austeridad
La solución estoica frente a la crisis del confort.
Nuestro mundo está obsesionado con la búsqueda del placer y la evitación del dolor.
Publicidades, aplicaciones, servicios e influencers prometen un alivio rápido y fácil de cualquier malestar, cultivando una cultura donde la paciencia y la perseverancia son cada vez menos valoradas.
Pero, ¿te has preguntado si esta búsqueda incansable de comodidad te está haciendo más daño que bien?
La sabiduría de los antiguos estoicos y los hallazgos modernos nos sugieren que enfrentar el dolor y la incomodidad podría ser el secreto para una vida más plena y resiliente.
Dion Crisóstomo y la debilidad del lujo.
Dion Crisóstomo, un filósofo griego del siglo I d.C., observó que…
"El lujo hace que los dolores parezcan aún más duros, y debilita los placeres. Porque la persona que siempre se está dando lujos y nunca tiene contacto el dolor acabará siendo incapaz de soportar dolor alguno, y tampoco podrá sentir ningún placer, ni siquiera el más intenso".
Esta idea, resonante con la filosofía estoica, nos invita a reconsiderar cómo vivimos hoy.
En nuestros días, tenemos acceso a placeres y comodidades que los reyes de antes no podían ni imaginar. Sin embargo, este confort ha traído consigo estrés, ansiedad, depresión y enfermedades físicas.
La crisis del confort.
Michael Easter en su libro "The Comfort Crisis" describe cómo nuestra falta de lucha física y la abundancia de distracciones han llevado a problemas de salud a largo plazo.
Easter describe:
“Nos faltan luchas físicas...Tenemos demasiadas formas de anestesiarnos, como la comida reconfortante, los cigarrillos, el alcohol, las pastillas, los dispositivos celulares y la televisión...
No tenemos que lidiar con incomodidades como trabajar por nuestra comida, movernos duro y pesado cada día, sentir un hambre profunda y estar expuestos a los elementos.
Pero sí tenemos que lidiar con los efectos secundarios de nuestra comodidad: problemas de salud física y mental a largo plazo."
Easter también nos recuerda que…
“...nuestros originales confortes eran insignificantes y efímeros, en el mejor de los casos. En un mundo incómodo, buscar constantemente una gota de confort nos ayudaba a mantenernos vivos”.
De la escasez de nuestros ancestros a la abundancia.
Nuestros ancestros cazadores-recolectores vivían vidas llenas de desafíos diarios, lo que les permitía mantener un equilibrio saludable entre placer y dolor. En contraste, nuestra vida moderna ha minimizado nuestra tolerancia al dolor y ampliado nuestra dependencia de la comodidad.
La "crisis del confort", como lo llama Easter, es un fenómeno donde cada nueva comodidad hace que las antiguas sean inaceptables, reduciendo nuestra tolerancia a la incomodidad. Esto no solo nos hace más débiles físicamente sino que también impacta nuestra capacidad para enfrentar desafíos mentales y emocionales.
"En nuestra búsqueda de una vida mejor, hemos permitido que la comodidad calcifique nuestros movimientos y fuerzas naturales. Sin la incomodidad consciente y el ejercicio intencionado sólo seguiremos debilitándonos y enfermando".
~ Dr. Tom Finucane
Easter reflexiona que, mientras hemos heredado de nuestros ancestros el impulso por el placer y la comodidad, este impulso evolucionó en entornos de escasez, y ahora vivimos en entornos cómodos de abundancia.
"Las comodidades y conveniencias modernas que ahora más influyen en nuestra experiencia diaria —autos, computadoras, televisión, control climático, smartphones, comida ultraprocesada y más— han sido usadas por nuestra especie durante unos 100 años o menos. Eso es aproximadamente el 0.03 por ciento del tiempo que hemos caminado sobre la tierra..."
Anne Lembke en "Dopamine Nation" señala que…
“La paradoja es que el hedonismo, la búsqueda del placer por sí mismo, lleva a la anhedonia, que es la incapacidad de disfrutar de cualquier tipo de placer... La búsqueda implacable del placer (y la evitación del dolor) lleva al dolor...”
El filósofo del siglo IV a.C., Diógenes el Cínico, creía firmemente que buscar intencionadamente el dolor era la clave para una buena vida, hasta el punto de buscar formas de hacerse incómodo. Rodaba sobre arena caliente en el verano y caminaba descalzo en la nieve en invierno. Vivía frugalmente, consumiendo los alimentos más simples y, a veces, pasaba largos períodos de tiempo sin comer, una práctica que hoy llamamos ayuno intermitente.
Diógenes decía que "despreciar el placer es el mayor de los placeres".
Rompiendo las cadenas de la comodidad.
El estoicismo ofrece una salida de la crisis del confort. Los estoicos propusieron que enfrentar el dolor y las dificultades voluntariamente es esencial para el desarrollo del carácter y la felicidad duradera. No se trata de buscar sufrimiento innecesario, sino de aceptar y abrazar los desafíos como oportunidades para crecer.
Marco Aurelio dijo: "El fuego pone a prueba el oro; la adversidad, a los fuertes."
Séneca adoptaba períodos de vida austera, consumiendo los alimentos más simples y vistiendo la misma ropa durante varios días. Este era un ejercicio para recordarse a sí mismo que podían vivir bien con menos y que el miedo a la pérdida de confort era infundado.
Séneca describía estos periodos diciendo, "Me pregunto a mí mismo: '¿Es esto lo que tanto temía?”
En conclusión, mientras más evitemos el dolor y busquemos la comodidad, más nos limitamos. Adoptar una postura estoica frente a las dificultades, buscar activamente el crecimiento a través del desafío, son claves para liberarnos de las cadenas de la comodidad y descubrir una vida más significativa.
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~ El Griego Estoico


