Lo que Séneca, Heidegger y la Mamba Mentality tienen en común
Los límites de la filosofía.
El 26 de enero de 2020, un domingo cualquiera, mi teléfono se llenó de notificaciones que no tenían sentido.
“Kobe Bryant”, “accidente”, “muerto”.
Recuerdo la sensación de irrealidad. La imposibilidad de procesar que alguien tan vivo pudiera simplemente dejar de existir. Kobe era un superatleta. Era energía, voluntad, ejemplo. Cinco campeonatos miles horas de práctica y esa mirada que decía yo quiero el balón cuando quedan tres segundos.
Y dentro de segundos, nada.
Un helicóptero en la niebla de Calabasas. Nueve personas. Su hija Gianna, de trece años, sentada a su lado.
Kobe vivía exactamente como los filósofos dicen que debemos vivir.
Presente. Obsesionado con aprovechar cada momento. Sin miedo, sin disculpas, sin guardar nada para mañana. La famosa “Mamba Mentality” era una filosofía de vida tan práctica como cualquier cosa que escribió Séneca o Marco Aurelio.
Y aun así, no alcanzó.
Cuarenta y un años. Una hija que nunca llegará a los catorce. Proyectos a medio terminar. Conversaciones que no tendrá.
Entonces, ¿de qué sirve vivir intensamente si el final puede llegar cualquier domingo a las 10 de la mañana?
Muchos filósofos han intentado responder esa pregunta. Lo que encontraron no es exactamente consuelo…


