Lo Que La Muerte Enseña
Estás en un juego en este momento, donde no sabes cuánto tiempo te queda y no puedes ver el reloj.

La muerte hace una burla de todo lo que hacemos en nuestras vidas.
~ Sam Harris
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La muerte no es precisamente un tema popular. Es, quizás, el tópico que más evitamos al pensar y hablar con amigos y familiares.
Sin embargo, la conciencia de la muerte es una de las prácticas más efectivas para retornarnos al presente, a lo que verdaderamente importa. Esta conciencia se convierte en una de las experiencias más personales, ya que nos afecta a todos.
La perspectiva que se presentará a continuación proviene del episodio de podcast ‘Waking Up’, donde Sam Harris, el reconocido filósofo, neurocientífico y autor, conversa con Frank Ostaseski, un maestro budista, acerca de la muerte. Juntos, exploran cómo la consciencia de esta puede mejorar nuestras vidas en cada instante.
Lo Que La Muerte Enseña
Cómo pensamos acerca de la muerte cambia dependiendo de si estamos pensando en nuestra propia muerte o en la pérdida de las personas que amamos. Pero cualquiera que sea el punto de vista que adoptemos aquí, la muerte es realmente una realidad siempre presente para nosotros. Y es así independientemente de si la estamos considerando o no.
Siempre se anuncia en el fondo: en las noticias, en las historias que escuchamos en las vidas de otros, en nuestras preocupaciones sobre nuestra propia salud, en la atención que prestamos al cruzar la calle. Si te observas a ti mismo, gastas una buena cantidad de energía todos los días tratando de no morir.
La muerte hace una burla de todo lo hacemos en nuestras vidas. Solo tómate un momento para reflexionar sobre cómo ha transcurrido tu día hasta ahora: el tipo de cosas que llamaron tu atención, las cosas que realmente te preocuparon. Piensa en el último argumento que tuviste con tu esposa/esposo; piensa en la última hora que pasaste en las redes sociales.
Ahora, no estoy diciendo que todo lo que hacemos debe ser trascendental en todo momento. Pero contemplar la brevedad de la vida brinda cierta perspectiva sobre en qué cosas ponemos nuestra atención. No es tanto a qué le prestamos atención, sino a la calidad de la atención y cómo nos sentimos al hacerlo. La verdad es que ninguno de nosotros sabe cuánto tiempo tiene en esta vida, y tomar ese hecho en serio trae cierta claridad y energía moral y emocional al presente.
Tienes este momento de vida: este hermoso momento, este momento donde tu conciencia es brillante, en otras palabras, no está oscurecida por la morfina en el hospital en tu último día entre los vivos. Y el sol está afuera, o está lluvioso; ambos son hermosos. Y tu esposo/esposa está vivo/a, y tus hijos están vivos, y estás respirando. Y no estás en un país donde miles de personas están siendo arrestados y asesinados.
Esta es tu vida, la única que tienes. Y nunca más recuperarás este momento. Y no sabes cuántos más momentos tienes. No importa cuántas veces hagas algo, llegará el día en que lo harás por última vez. Has tenido mil oportunidades de decirle a las personas más cercanas a ti que las amas, de una manera en que lo sienten -y de una manera en que lo sientes- y te has perdido a la mayoría de ellas.
Tienes esta próxima interacción con otro ser humano para hacer del mundo un lugar un poquito mejor. Tienes esta oportunidad de enamorarte de la existencia. Entonces, ¿por qué no relajarte y disfrutar de tu vida?
Estás en un juego en este momento, y no puedes ver el reloj. Entonces no sabes cuánto tiempo te queda. Sin embargo, eres libre de hacer que el juego sea lo más interesante posible. Incluso puedes cambiar las reglas — puedes descubrir nuevos juegos en los que nadie ha pensado aún. Puedes hacer que los juegos que solían ser imposibles de repente sean posibles, y hacer que otros los jueguen contigo.
Pero hagas lo que hagas, aunque parezca ordinario, puedes aprender a sentir la preciosidad de la vida. Y ser consciente sobre la muerte es el inicio de ese aprendizaje.
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~ El Griego Estoico

