Las 13 Virtudes De Benjamin Franklin
Guía para una vida virtuosa.
“Sólo un pueblo virtuoso es capaz de vivir en libertad.”
~ Benjamin Franklin
Benjamin Franklin, uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, es conocido no solo por su rol crucial en la historia americana, sino también por su profundo pensamiento filosófico y su dedicación al automejoramiento.
Franklin, un polímata en el verdadero sentido de la palabra, contribuyó en campos tan diversos como la política, la ciencia y la literatura. Su búsqueda de la excelencia personal se refleja en su famosa lista de 13 virtudes, un conjunto de principios que él mismo se esforzó por incorporar en su vida diaria para mejorar su carácter y efectividad.
1. Templanza. No comas hasta la saciedad, no bebas hasta la exaltación.
2. Silencio. Habla sólo lo que pueda beneficiar a los otros y a ti mismo. Evita las conversaciones fútiles.
3. Orden. Que cada cosa ocupe su lugar; que cada parte del negocio tenga su tiempo.
4. Determinación. Resuélvete a realizarlo que debes hacer; actuar sin dejar de hacer lo que resolviste.
5. Frugalidad. Sólo gasta en lo que traiga un bien para otros o para ti; Ej.: no desperdicies nada.
6. Diligencia. No pierdas tiempo, ocúpate siempre en algo útil, corta todas las acciones innecesarias.
7. Sinceridad. No uses engaños que puedan lastimar, piensa inocente y justamente, y, si hablas, habla en concordancia.
8. Justicia. No causar perjuicio a nadie haciendo daños u omitiendo los beneficios que son tu deber.
9. Moderación. Evita los extremos; abstente de insultos por resentimiento tanto como creas que las merecen.
10. Limpieza. No toleres la falta de limpieza en el cuerpo, vestido o habitación.
11. Tranquilidad: No te molestes por trivialidades o por accidentes comunes o inevitables.
12. Castidad: Frecuenta raramente el placer sexual, sólo hazlo por salud o descendencia, nunca por hastío, debilidad o para injuriar la paz o reputación propia o de otra persona.
Las 13 virtudes de Benjamin Franklin no son solo un reflejo de su personalidad y de su época, sino también un legado atemporal que podemos utilizar para ser la mejor versión de nosotros mismos.
La práctica de estas virtudes puede llevarnos a un camino de crecimiento personal y excelencia moral.
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~ El Griego Estoico


