La sala iluminada
Un himno bizantino sobre la distancia entre ver y cruzar.
Hay un himno bizantino que se canta en Semana Santa, cuando las iglesias ortodoxas apenas tienen luz y el coro repite las mismas palabras en griego cada noche:
Τον νυμφῶνά σου βλέπω, Σωτήρ μου, κεκοσμημένον, καὶ ἔνδυμα οὐκ ἔχω, ἵνα εἰσέλθω ἐν αὐτῷ.
“Veo tu cámara nupcial, Salvador mío, adornada, y no tengo ropa para entrar en ella.”
La primera vez que lo escuché, algo en esa frase me detuvo. Era la imagen: alguien parado frente a una puerta, viendo algo hermoso al otro lado, sabiendo que no puede entrar.
Esa persona no está excluida. No le dijeron que no. Simplemente sabe que no está lista.

