La Mente Estoica: Cómo Calmar Tu Cerebro Ansioso
"Sufrimos más en la imaginación que en la realidad."
Imagínate que estás viendo una película. El sonido te envuelve, las imágenes ocupan toda tu atención, y por un momento olvidas que estás sentado en un cine. Ahora, imagina que, de repente, las luces se encienden y recuerdas: solo es una película, una proyección en una pantalla.
Esa es la experiencia de mindfulness. Es el recordatorio de que no somos nuestras emociones ni nuestros pensamientos. Solo somos los espectadores.
"Sufrimos más en la imaginación que en la realidad", escribió Séneca hace dos milenios, y la neurociencia moderna lo confirma. Como explica Lawrence Yeo, nuestro cerebro está dividido en tres "tierras" distintas:
La Tierra de lo Automático: el cerebro reptiliano, responsable de las funciones básicas y las respuestas al estrés
La Tierra de lo Emocional: la "mente de mono", que procesa emociones y asigna significado
La Tierra de la Sabiduría: el córtex prefrontal, el capitán racional que puede calmar las otras regiones
El problema ocurre cuando la Tierra Automática y la Emocional dominan la narrativa.
La ansiedad es un ejemplo claro de esto: interpretamos sensaciones físicas (como un corazón acelerado) y pensamientos negativos como amenazas reales, cuando en realidad son solo estímulos pasajeros.
Mindfulness: el antídoto contra el caos
La práctica de mindfulness nos invita a activar la Tierra de la Sabiduría para observar lo que ocurre sin juzgarlo. Como explica Yeo, es como salir de la película de nuestra mente y darnos cuenta de que los pensamientos y emociones no son más que proyecciones pasajeras.
Tres prácticas estoicas para calmar la mente:
La pausa consciente. "Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder para elegir nuestra respuesta", escribió Viktor Frankl. Inhala profundamente durante 4 segundos, mantén el aire 4 segundos, y exhala en 4.
Observa tus pensamientos como si fueran nubes. Imagina que tus pensamientos son nubes que pasan por el cielo. No necesitas aferrarte a ellos ni luchar contra ellos. Solo obsérvalos ir y venir.
Regresa al presente. La ansiedad suele alimentarse de un pasado que no podemos cambiar y un futuro que aún no existe. Lleva tu atención al ahora. Mira tus manos, escucha los sonidos a tu alrededor, siente tus pies sobre el suelo.
El poder transformador de la práctica
Nuestro cerebro es maleable. Cada vez que elegimos responder en lugar de reaccionar, fortalecemos la Tierra de la Sabiduría. Estoico o no, todos podemos entrenar nuestro cerebro para que se convierta en nuestro aliado, no en nuestro saboteador.
Cuando practicas mindfulness, le recuerdas a tu mente lo que los estoicos siempre supieron: que no puedes controlar lo que ocurre, pero sí cómo lo interpretas.
“No distraigas tu mente con lo que no puedes controlar.”
~ Marco Aurelio
La próxima vez que la ansiedad te envuelve, respóndele con la calma de un estoico.
No eres tus pensamientos.
No eres tus emociones.
Solo estás aquí, ahora.
Y eso es suficiente.
—
~ El Griego Estoico


