La Lección #1 De Papa Francisco
Un abrazo que habló más fuerte que mil palabras.
En 2013, un hombre se acercó al Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Su cuerpo estaba cubierto de tumores que deformaban su piel.
Nadie quería mirarlo.
Llevaba años siendo invisible.
Francisco hizo lo contrario:
Lo abrazó.
Lo sostuvo por muchos segundos.
Cerró los ojos.
Acarició su rostro como si lo conociera desde siempre.
Como si fuera su hermano de sangre.
Ese momento, crudo, humano, real, le dio la vuelta al mundo.
La Lección #1 de Papa Francisco: Menos palabras, más actos.
Vivimos en la época del activismo digital.
Todos opinamos, denunciamos y compartimos indignación desde la comodidad de nuestros teléfonos. Nos indignamos por un momento, publicamos, y seguimos con nuestras vidas como si nada hubiera ocurrido.
Nos sobran causas, pero escasean las acciones.
Francisco, sin decir una sola palabra, nos dejó esta enseñanza: no basta con decirlo, hay que hacerlo. La virtud no se comunica con hashtags, se demuestra con actos.
El filósofo estoico Séneca lo dijo hace siglos:
“Tus palabras deben armonizar con tus acciones.”
Si crees en algo, tu vida debe reflejarlo.
No basta con decir que eres compasivo y justo.
Hay que demostrarlo. Y no en discursos, ni en publicaciones virales en las redes, sino en tus acciones diarias.
La brecha entre decir y hacer en nuestro mundo.
Hay un gran hueco entre nuestras palabras y acciones:
Decimos que nos duele lo que pasa en Gaza, pero casi nunca donamos a quienes están ayudando allá.
Nos indignamos por la guerra en Ucrania, pero ¿hemos ayudado a algún refugiado en persona?
Hablamos del cambio climático, pero seguimos tomando vuelos innecesarios, comprando cosas innecesarias o tirando comida.
Decimos que nos preocupa la pobreza, pero evitamos mirar a la persona que pide ayuda en la calle.
Es increíble lo fácil que es compartir un post de indignación.
Y lo difícil que es hacer algo concreto después.
Lo primero cuesta un clic.
Lo segundo, tiempo, incomodidad, cambio.
La próxima vez que sientas el impulso de compartir tu opinión sobre una causa social, pregúntate primero:
¿Qué estoy haciendo concretamente para cambiar las cosas?
¿Cómo refleja mi vida diaria los valores que proclamo defender?
Y si la respuesta no te gusta, quizás es momento de cambiar algo más que tus palabras.
Porque como nos enseñó el Papa Francisco con aquel abrazo, lo que define quiénes somos son nuestras acciones, no nuestras declaraciones.
—
~ El Griego Estoico



Esto es una bofetada de realidad!!! Y lo voy a aplicar, porque es verdad que vivimos muy en la mente, en la palabra y poco en la acción real