La Filosofía Estoica En La Vida Diaria
Transformando lo cotidiano con el poder del estoicismo.
Imagínate esto: derramas café en tu camisa. Una reacción inmediata podría ser vergüenza o frustración. Pero, ¿puedes replantear esto? ¿Puedes verlo como una oportunidad para evaluar cuán eficientemente puedes abordar el problema?
¿Qué tan significativo es este problema para ti? Y si es algo intrascendente, ¿por qué vas a permitir que perturbe tu paz mental?
Transformando las Pruebas en Oportunidades
Considera otro escenario: la tardanza de un amigo te hace perder el comienzo de una película. Aunque la decepción inicial es natural, la respuesta estoica sería centrarse en lo que aún puede ser disfrutado. Quizás puedas entender y apreciar la película, a pesar de haber perdido las primeras escenas.
¿Qué pasa cuando te encuentras en la fila de caja más lenta en el supermercado? En lugar de sucumbir a la impaciencia, transforma esto en una oportunidad para planificar tu día, realizar algunos ejercicios sutiles o disfrutar observando a la gente.
Lo mismo se aplica cuando encuentras grosería, por ejemplo, durante un viaje en el bus o tren. En lugar de pensar en el incidente todo el día, puedes optar por limitar tu malestar a la duración del incidente en sí. Incluso mejor, podrías extender compasión a la persona que fue grosera, reconociendo que puede haber tenido un día desafiante o está lidiando con problemas personales.
El Poder de Liberarse de las Ataduras
Como dijo el filósofo estoico Epicteto: “No son las cosas las que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre las cosas”. ¿No desaparecerían muchos de nuestros problemas percibidos si adoptáramos este enfoque?Al fin y al cabo, no tenemos control sobre la mayoría de las cosas que encontramos a diario.
El Estoicismo Como Nuestra Brújula
Las personas pueden ser groseras, los trenes pueden llegar tarde, alguien podría hablar demasiado alto en el teléfono en un restaurante tranquilo, o un conductor puede cortarnos el camino en la autopista.
Estos incidentes están más allá de nuestro control, al igual que el vino tinto que un invitado podría derramar en tu alfombra blanca, o tu salud que no siempre se conforma a tus deseos. Sin embargo, la incapacidad para controlar estas cosas no significa que deban comprometer tu sensación de libertad.
El estoicismo nos enseña a concentrarnos en nuestras respuestas, en lugar de en los eventos externos. No deberíamos anclar nuestra felicidad a lo que no podemos controlar. En cambio, podemos elegir responder con calma y sensatez a lo que la vida nos arroje, cultivando una sensación más profunda de paz y resistencia. Al aplicar esta perspectiva estoica, nos empoderamos para navegar la turbulencia de la vida con gracia, transformando nuestra experiencia cotidiana en un viaje de sabiduría y serenidad.
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~ El Griego Estoico


