El Precioso Regalo Del Presente
Reflexiones estoicas sobre la impermanencia.
El estoicismo nos invita a abrazar la realidad de la vida en su totalidad, no sólo sus momentos felices, sino también aquellos que nos retan y nos recuerdan nuestra fragilidad.
Una de las meditaciones más conmovedores y, al mismo tiempo, inquietantes proviene de Marco Aurelio, quien, citando a Epicteto, dijo:
“Cuando le des un beso de buenas noches a tu hijo, dite a ti mismo que puede que no llegue la mañana”.
Lejos de ser una visión sombría de la vida, esta reflexión nos impulsa a valorar la impermanencia, a ser conscientes de la fugacidad de cada momento. No es un llamado al miedo, sino al amor profundo y la apreciación genuina por lo que tenemos ahora.
Piensa en ello:
Esta podría ser la última vez que arropas a tu hijo.
Este podría ser el último mensaje que recibas de un amigo.
Tal vez sea la última vez que hables con tu madre por teléfono.
Podría ser la última vez que disfrutes de una taza de café.
Quizás sea la última vez que vayas de vacaciones.
Frente a estas realidades, ¿cómo cambia nuestra percepción de la vida? ¿Actuaríamos de manera diferente? ¿Diríamos algo que hemos guardado en nuestro corazón? ¿Priorizaríamos unas acciones sobre otras?
El objetivo de este ejercicio mental no es alimentar la ansiedad o el temor, sino recordarnos que no podemos dar nada por sentado. Es una llamada a vivir con plenitud y consciencia, a dejar a un lado las trivialidades y enfocarnos en lo que verdaderamente importa.
En un mundo donde todo cambia y nada permanece, sólo una cosa es segura: el momento presente. Es el tesoro más valioso que poseemos. Mientras lees estas palabras, respira hondo y toma conciencia del ahora. Cada instante es único y nunca se repetirá de la misma manera.
El estoicismo nos enseña a abrazar la vida con gratitud, a valorar cada risa, cada lágrima, cada abrazo y cada adiós. Nos recuerda que, aunque la impermanencia sea una realidad inevitable, es precisamente esa efímera naturaleza la que hace a cada momento precioso.
Así que la próxima vez que te encuentres en medio de una rutina diaria, tómate una pausa. Respira, aprecia y vive con la plena conciencia de que ese instante es un regalo, y que el regalo más importante es el presente.
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~ El Griego Estoico

