El Músico Que Ha Convencido A 200 Personas De Dejar El Ku Klux Klan
Su pregunta: “Cómo puedes odiarme cuando ni siquiera me conoces?”
Daryl Davis, nacido en 1958, es un músico de blues — un pianista.
Pero además de su música, Davis también tiene un hobby muy interesante. Durante los últimos 30 años, Davis, un hombre negro, ha pasado tiempo formando amistad con miembros del Ku Klux Klan (KKK) — un grupo de odio de supremacía blanca en Estados Unidos, formado en 1865 por soldados Confederados al final de la Guerra Civil en un intento de mantener oprimidos a sus esclavos recientemente emancipados.
Suena increíble, pero es verdad. Cómo comenzó todo esto?
La historia de Daryl Davis
En 1983, Davis tocó con su banda en un bar lleno de gente blanca en Maryland, un estado en el Sur de los Estados Unidos. Davis era el único negro allí.
Después de la presentación, un hombre blanco se le acercó y le dijo que le había causado una gran impresión que un hombre negro pudiera tocar tan bien el piano.
Se sentaron a tomar algo juntos y hablaron de música. En un momento, el hombre blanco le dijo a Davis: “Sabes, esta es la primera vez que me siento a tomar algo con un hombre negro.”
Resulta que ese hombre era miembro del Ku Klux Klan. Davis no le creyó, pero el hombre sacó su tarjeta del Klan y se la mostró a Davis. Davis quedó sorprendido, pero permaneció allí y continuó conversando.
Los dos hombres se hicieron amigos.

Ese acontecimiento fue transformacional para Daryl Davis. A continuación, se puso en contacto con el amigo que hizo aquel día para obtener más información sobre este grupo de odio. Así empezó a dar la vuelta al país y reunirse con los líderes y miembros del KKK para indagar lo siguiente: “Cómo puedes odiarme cuando ni siquiera me conoces?”
Años después, a través de estos diálogos, Davis se hizo amigo de más de 20 miembros del KKK, y ha sido responsable de que más de 200 personas abandonaran el grupo. Descubrió que los miembros del KKK tenían muchos conceptos erróneos sobre los negros, que surgen principalmente de un intenso “lavado de cerebro” e ignorancia en su juventud. Según Davis, cuando ellos llegaron a conocerlo, se les hizo más difícil mantener sus prejuicios.

“Daryl me salvo la vida”, dijo Scott Shepherd, un antiguo Gran Dragón del KKK. “Daryl se acercó y extendió su corazón, y nos convertimos en hermanos.” Shepherd terminó dejando el Klan y le dio su túnica a Davis. Davis ha acumulado más de 20 túnicas de miembros que abandonaron el KKK.
En 1998, Davis publicó un libro titulado La Odisea De Un Hombre Negro En El Ku Klux Klan, donde cuenta su historia increíble.
Qué Podemos Aprender De Daryl Davis?
La historia de Daryl Davis es una historia de humanidad, coraje y humildad.
Qué podemos aprender de él?
1. No se puede eliminar el odio con odio.
“Me he dado cuenta de que, el arma más grande, eficaz y exitosa que podemos usar para combatir la ignorancia, el racismo, el odio, la violencia, es también el arma menos costosa y la menos utilizada por los humanos hoy en día. Esa arma se llama comunicación y compasión.”
“Si puedo sentarme y hablar con miembros del KKK y neonazis y pedirles que me den sus túnicas y banderas con la esvástica y todo ese tipo de cosas locas”, dijo Davis, “no hay razón para que alguien no pueda sentarse a una mesa y hablar con su amigo o familiar con ideas distintas.”
2. Si quieres que te escuchen, primero tienes que estar dispuesto a hacerlo tú.
En cada conversación, Davis, escuchó, hizo preguntas, tomó notas y, a través de sus acciones, lentamente desbarató uno a uno aquellos estereotipos. Con cada conversación las discrepancias entre él y las otras personas fueron desapareciendo.
“No respeto lo que dicen, pero respeto su derecho a expresar sus opiniones. Si quieres que te escuchen, primero tienes que estar dispuesto a hacerlo tú.”
3. Busca los puntos en común.
Si buscas, sin duda encontrarás miles de maneras en las que eres diferente a los demás.
Sin embargo, si te tomas un momento para hacer una pausa y reflexionar sobre lo que realmente tienes en común con los demás: ser feliz, evitar el sufrimiento y el dolor, ser la mejor versión de ti…así podrás volver a conectarte con los demás y con el mundo que te rodea.
“Cuando descubrimos que tenemos los mismos deseos, es más fácil ver a nuestro enemigo como a un ser humano. Cuantos más puntos de contacto se encuentran, más se reduce la distancia. Si no nos detenemos, puede llegar a nacer una amistad. Y las cosas de poca importancia, como el color de la piel, acaban dejando de importar.”
Siempre existe un terreno común sobre el cual poder construir el inicio de un diálogo.
4. Todos tememos a lo que no sabemos. La ignorancia genera miedo.
Fuimos construidos para temer y alejarnos de lo que no entendemos. Es lo que nos ayudó a sobrevivir en las selvas hace miles de años. Sin embargo, en un mundo tan conectado, ya no podemos temer a lo diferente.
“La gente debe dejar de concentrarse en los síntomas del odio,” dice Davis. “La enfermedad hay que curarla en su origen, que es la ignorancia. Y la medicina es la educación, el conocimiento mutuo entre personas. Si se trata la ignorancia, no hay nada que temer. Si no hay nada que temer, no hay nada que odiar. Si no hay nada que odiar, no hay nada ni nadie a quien destruir.”
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Si un hombre negro puede sentarse y hablar con miembros del KKK y neonazis — cuyos grupos odian las otras razas — pues, queda poco que no sea posible lograr a través la conversación, la comprensión y la compasión.
~ El Griego Estoico
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