El Gran Problema Con La Empatía
Redescubriendo el arte de controlar emociones y percepciones.
A menudo se nos dice que para ser más comprensivos debemos tener más empatía.
La empatía es la capacidad de entender y compartir los sentimientos de otra persona, poniéndose en su lugar y experimentando sus emociones.
Sin embargo, la empatía puede ser problemática ya que puede ser inherentemente sesgada y no es un guía moral fiable. La empatía puede ser selectiva y, en ocasiones, puede llevar al agotamiento emocional.
Además, la empatía a menudo opera bajo un foco estrecho, lo cual significa que generalmente se extiende hacia personas que ya son cercanas a nosotros o que nos son similares de alguna manera. Este sesgo inherente puede conducir a una falta de consideración hacia aquellos que están fuera de nuestro círculo inmediato de relaciones o pertenecen a grupos diferentes. En situaciones extremas, este enfoque limitado de la empatía puede incluso reforzar divisiones sociales.
Ante estos problemas inherentes a la empatía, el enfoque estoico ofrece una alternativa viable y potencialmente más efectiva.
La Solución Estoica: Controlar Tus Propias Emociones
Marco Aurelio, emperador romano y seguidor de la filosofía estoica, nos ofrece una perspectiva diferente, centrada en controlar nuestras propias emociones y buscar el equilibrio interno. Él escribió:
"Alguien me desprecia. Ese es su problema. Mi problema: no hacer o decir nada despreciable."
La esencia del estoicismo radica en la capacidad de tomar responsabilidad de nuestras emociones y actitudes. Al centrarnos en nuestras acciones y pensamientos en lugar de los de los demás, podemos cambiar nuestra mentalidad y, como sugiere la neurociencia, "recablear" nuestro cerebro emocional.
La ira, por ejemplo, es una respuesta de lucha o huida que puede ser regulada por nuestro cortex prefrontal. Si aprendemos a calmar nuestras respuestas emocionales, podemos fortalecer la inhibición cortical de la ira y, con el tiempo, el proceso se vuelve más natural. Marco Aurelio lo expresó de esta manera:
"Las cosas en las que piensas determinan la calidad de tu mente."
Aceptación Sobre Control
El estoicismo nos enseña a ser claros acerca de lo que podemos y no podemos controlar. Muchas de nuestras emociones fluctuantes surgen al resistirnos a aceptar lo que está fuera de nuestro control.
Según Marco Aurelio:
"Tomas cosas que no controlas y las defines como 'buenas' o 'malas'."
Esta filosofía no sólo promueve el bienestar mental, sino que puede llevar a un entendimiento más profundo de nuestra humanidad compartida, más allá de la empatía. Como escribió Marco Aurelio:
"Sentir afecto por las personas incluso cuando cometen errores es exclusivamente humano."
Empatía vs. Estoicismo
Mientras que la empatía tiene su lugar, el estoicismo nos ofrece una perspectiva más profunda y duradera para manejar nuestras emociones y relaciones.
Consideremos que un amigo cercano está pasando por un divorcio doloroso.
Enfoque empático: Una persona con un enfoque empático podría involucrarse emocionalmente de tal manera que sienta la angustia de su amigo como si fuera suya, corriendo el riesgo de agotamiento emocional. Además, esta actitud podría llevar a soluciones impulsadas por emociones fuertes, más que por una reflexión más racional.
Enfoque estoico: Abordar la situación con una mentalidad estoica implicaría reconocer que, aunque no puedes controlar las emociones de tu amigo, sí puedes controlar cómo reaccionas y lo que aconsejas. Podrías ofrecer perspectiva y sabiduría, manteniendo un equilibrio emocional que te permita ser más efectivo como soporte.
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A través del autocontrol y la autoconciencia que promueve el estoicismo, no solo te proteges del agotamiento emocional, sino que también te colocas en una posición para ofrecer un apoyo más equilibrado y reflexivo. En última instancia, el estoicismo nos permite abordar situaciones difíciles con una claridad y estabilidad emocionales que la empatía a menudo no puede ofrecer.
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~ El Griego Estoico

