El Estoicismo Y El "Si Dios Quiere"
Reconociendo la sabiduría escondida en lo cotidiano.
En muchas culturas alrededor del mundo, la expresión "Si Dios quiere" resuena en conversaciones cotidianas, despidiéndose de seres queridos, planificando el futuro, e incluso en promesas sencillas. Esta frase, aunque común y hermosa a la vez, es frecuentemente dicha sin una reflexión profunda sobre su significado real. Detrás de estas palabras yace una sabiduría que se alinea sorprendentemente bien con las enseñanzas del estoicismo.
El filósofo estoico Epícteto nos dice:
“No pidas que las cosas sucedan como tú quieres, sino que sucedan como suceden, y serás feliz”.
Esta perspectiva nos invita a aceptar la realidad tal como es, en lugar de como quisiéramos que fuera.
Intenciones versus Resultados.
Al decir "Si Dios quiere", no solo estamos invocando una bendición o una guía divina; estamos reconociendo la volatilidad e incertidumbre de la vida. La frase lleva consigo un reconocimiento implícito de que, por mucho que planeemos o esperemos, hay aspectos de nuestra existencia que simplemente no están bajo nuestro control.
Si bien podemos decidir nuestras acciones, el resultado de estas acciones es inherentemente incierto. Al igual que el estoico que comprende que el destino no es algo que podamos dominar completamente, al pronunciar "Si Dios quiere", estamos admitiendo esta misma verdad, incluso si no lo hacemos conscientemente.
La Prudencia de los Estoicos.
Cuando un estoico dice: “Lo haré, si Dios quiere”, no está invocando necesariamente a una deidad. Más bien, está expresando una conciencia pragmática y sabia del mundo que le rodea. Está reconociendo que, a pesar de sus mejores esfuerzos, hay circunstancias que simplemente no puede controlar.
Esto no significa que el estoico sea pasivo. Al contrario, la escuela estoica nos enseña a actuar con diligencia, responsabilidad y pasión. Pero, al mismo tiempo, también nos recuerda ser humildes ante la inmensidad y la incertidumbre del universo.
Acción con Desapego.
Actuar con pasión y propósito sigue siendo esencial. Sin embargo, al mismo tiempo, la frase "Si Dios quiere" nos recuerda que debemos mantener un sentido de humildad y desapego hacia los resultados. Es una invitación a dar lo mejor de nosotros, pero al mismo tiempo estar preparados para cualquier eventualidad, aceptando la realidad tal como se presenta.
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La próxima vez que te encuentres diciendo o pensando "Lo haré, si Dios quiere", recuerda que no estás simplemente repitiendo una frase pasajera. Es un mantra que nos llama a vivir con intención, pasión y propósito, pero también con la humildad y sabiduría de reconocer que no todo está bajo nuestro control. Al reflexionar sobre su significado más profundo y conectarlo con la filosofía estoica, podemos encontrar una guía para vivir de manera más plena y consciente, abrazando la incertidumbre de la vida con gracia.
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~ El Griego Estoico


El estoicismo ,invita a esforzarnos al máximo, para conseguir nuestros objetivos y si no los conseguimos , hay que aceptarlo y nos queda la satisfacción de haberlo intentado al máximo.....