El Desapego Estoico: La Enseñanza De Epicteto
Aceptar lo inevitable.
"No pidas que las cosas ocurran como quieres. Mejor desea que ocurran como ocurren y todo irá bien."
~ Epicteto
La filosofía estoica, especialmente la de Epicteto, nos enseña algo muy valioso: no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí cómo reaccionamos ante ello.
Thomas Edison, el famoso inventor, enfrentó numerosos fracasos antes de lograr inventar la bombilla eléctrica. Cada vez que un experimento fallaba, Edison no se desanimaba; en lugar de eso, decía: "No he fallado. He encontrado 10,000 maneras que no funcionan." Su capacidad para aceptar cada "fracaso" como parte del proceso de descubrimiento es un claro ejemplo del desapego estoico que enseñaba Epicteto.
Desapego estoico: actúa, pero sin obsesionarte con el resultado.
En la vida, muchas cosas están fuera de nuestro control. Los estoicos nos dicen que hagamos nuestro trabajo con ganas, pero sin angustiarnos por el resultado final. Esto no significa que no nos importe lo que hacemos; al contrario, significa que hacemos lo mejor posible, pero aceptamos que el resultado final puede ser diferente a lo que esperamos.
La "voluntad divina" es lo que no podemos controlar.
Cuando Epicteto habla de la "voluntad divina", se refiere a todo lo que no podemos manejar. Aceptar esto nos ayuda a enfrentar la vida de una manera más tranquila. Nos esforzamos al máximo, pero sin la ansiedad de tratar de controlar lo incontrolable.
La tranquilidad de aceptar lo que viene.
La idea de Epicteto es muy útil hoy en día, cuando muchas cosas en la vida son inciertas. Su filosofía nos enseña a concentrarnos en cómo actuamos, más que en los resultados que obtenemos. Esto nos quita muchas preocupaciones y nos permite vivir más relajados, sabiendo que lo único que realmente controlamos es cómo nos comportamos y cómo reaccionamos ante diferentes situaciones.
~
Seguir el consejo de Epicteto no significa rendirse, sino todo lo contrario. Significa que nos involucramos activamente con la vida, poniendo lo mejor de nosotros en lo que hacemos, sin estresarnos por cosas que están fuera de nuestro alcance. Es un recordatorio de que, aunque no podemos cambiar la dirección del viento, sí podemos ajustar nuestras velas para navegar mejor por la vida.
—
~ El Griego Estoico


