Llega un momento en la vida del león en el que ya no puede cazar ni protegerse. Sus rugidos fuertes poco a poco se apagan mientras las hienas lo rodean, esperando el momento de atacar. La vida no le permite siquiera un final tranquilo.
La vida es corta, y lo que le pasa al león nos pasa a nosotros los humanos.
No siempre seremos jóvenes.
No siempre seremos los más fuertes.
No siempre estaremos en lo alto.
No siempre mandaremos.
No siempre seremos los reyes de la selva o de la vida.
Mientras la vida nos de oportunidades, seamos humildes; dejemos de lado la arrogancia y el maltrato hacia los demás.
Porque al final, la vida nos pasará factura y cosecharemos lo que hemos sembrado.
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~ El Griego Estoico


